Los depósitos de acero inoxidable se caracterizan por ser extremadamente resistentes, debido a su propia estructura, formada por la aleación de determinados elementos como el Cromo (Cr), Níquel (Ni) y Molibdeno (Mo). Sin embargo, a pesar de su naturaleza no están completamente libres de la corrosión.
En este blog te explicamos qué factores influyen en la resistencia a la corrosión de los depósitos de acero inoxidable y cómo realizar un mantenimiento específico para evitar este deterioro.
Los elementos que forman el acero inoxidable
Como te explicábamos antes, el acero inoxidable está formado principalmente por la aleación de tres elementos: Cromo (Cr), Níquel (Ni) y Molibdeno (Mo).
- La aleación de Cromo forma una película de óxido que actúa como barrera frente a la corrosión. Esta capa se conoce como pasivación.
- La aleación de Níquel mejora la oxidación frente a altas temperaturas.
- La aleación de Molibdeno actúa como una capa de refuerzo, evitando perforaciones en la película protectora de los depósitos de acero inoxidable.
Mantenimiento específico de los depósitos de acero inoxidable
En entornos industriales, los depósitos de acero inoxidable sufren una gran cantidad de cambios: aumento de producción, variación de temperaturas, limpieza exhaustiva… lo que puede contribuir a que aparezcan los primeros síntomas de corrosión.
Por ello, es indispensable realizar una correcta limpieza y mantenimiento. Desde INOXDUBRA te damos algunos trucos:
- Desinfección regular, utilizando agua caliente y detergentes neutros.
- Decapado y pasivación, dos procedimientos que eliminan las capas de óxido y hierro, favoreciendo la formación de una nueva capa protectora.
- Prevención de la contaminación cruzada, evitando el contacto con otros metales o sustancias prohibidas como la lejía.
- Inspección periódica, para detectar posibles puntos críticos y signos prematuros de corrosión.
Protocolos de limpieza específicos con depósitos CIP
Los depósitos CIP (Clean-In-Place) son aquellos que contienen función de auto limpieza, por lo que garantizan una higiene estricta y automatizada sin la necesidad de desmontar los equipos. Funcionan de la siguiente manera:
- Pre-enjuague. El agua circula por el depósito de forma que arrastra los residuos más gruesos.
- Lavado alcalino. Se utiliza normalmente sosa cáustica, un elemento que disuelve todo tipo de residuos.
- Enjuague intermedio. Se eliminan los restos del lavado alcalino con agua.
- Lavado ácido. Se utilizan medios ácidos, como el ácido cítrico o nítrico, eliminando los a minerales que se hayan podido incrustar.
- Desinfección final. En este caso, se realiza un último enjuague con agua purificada mezclada con agentes desinfectantes que aseguren la esterilidad del depósito de acero inoxidable.
Entonces… ¿El acero inoxidable puede oxidarse?
Está claro que sí, los depósitos de acero inoxidables pueden corroerse si no se realiza una limpieza y mantenimiento adecuados, aunque es muy difícil que ocurra debido a la amplia vida útil de este material y los compuestos que lo forman.
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